Jueves, 19 de Octubre de 2023

La deuda pública supera los 400 mil millones de dólares
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La deuda que crece, la pobreza que aumenta y el deterioro de Argentina que no se detiene.

Tomando la última información publicada por el Ministerio de Economía al 30 de septiembre, en el noveno mes del año 2023, el stock de deuda bruta ascendió a un monto total equivalente a406.603 millones de dólares, de los cuales 404.132 millones se encuentra en situación de pago normal. El 34% de la deuda es pagadero en moneda local mientras que, el 66% restante, en moneda extranjera.
Por Alejandro Olmos Gaona

Seguir el estado de las cuentas públicas, es sumergirse en un pantano de inseguridades y encrucijadas de las que no se sabe cómo se va a salir, ya que en los discursos de la dirigencia política la deuda casi no figura y pareciera ser ya una cuestión anecdótica a la que conviene no acercarse, para no salpicarse del tembladeral que significa el aumento constante de las obligaciones. El pago de los intereses y las complejidades de un sistema que no se sabe cómo enfrentar, más allá de discursos vacíos, o propuestas que nada tienen que ver con una solución definitiva, y que se vienen utilizando desde 1984, sin que hasta hoy se haya arribado a una solución, ponen en evidencia la falta de una visión política para salir de la convencionalidad económica y dejar de hacer siempre lo mismo.

Los candidatos presidenciales solo hablan de lo que ocurre con el Banco Central y los pasivos remunerados, y uno de ellos vocifera que la única solución es destruirlo y dolarizar la economía, como si esa propuesta delirante fuera muy fácil de llevar a cabo. También hay referencias menores al Fondo Monetario Internacional (FMI)y a los pagos que se le deben hacer, aunque se soslaya que la deuda con el organismo es actualmente el 10% de la deuda pública de la Nación, sobre la que apenas existen menciones al pasar, pero sin profundizar en su problemática.

Si del Banco Central se trata, es innegable, que la deuda por Leliq ha crecido desde 1.7 billones que dejó el gobierno de Macri, hasta los 22.8 billones actuales, lo que significa que se multiplicó más de 13 veces, con el agravante que, en el año 2015, la tasa de interés de las letras era del 57%, y actualmente es del 133%, lo que significa una diferencia más que sustancial, respecto a los años anteriores. A ello debe sumarse la expansión cada vez mayor de la base monetaria, en una especie de círculo vicioso donde se emite para financiar al Tesoro, pero también para pagar las Leliq, y para evitar que el efecto inflacionario de la emisión crezca demasiado se vuelve nuevamente a emitir letras para esterilizar parte de la emisión, y así sin solución de continuidad.

Pero vayamos a la deuda pública, que en el reloj del Observatorio aumenta minuto a minuto.  Tomando la última información publicada por el Ministerio de Economía al 30 de septiembre, en el noveno mes del año 2023, el stock de deuda bruta ascendió a un monto total equivalente a 406.603 millones de dólares, de los cuales 404.132 millones se encuentran en situación de pago normal. El 34% de la deuda es pagadero en moneda local mientras que, el 66% restante, en moneda extranjera. 

Deuda pública de acuerdo al tipo de acreedor y en relación al PBI

Fuente: Ministerio de Economía y Finanzas (2023)

Con respecto al mes anterior, la deuda en situación de pago normal aumentó en el equivalente a 11.226 millones de dólares representando un aumento mensual del 2,86%. La variación se explica por el crecimiento de la deuda en moneda extranjera en 874 millones de dólares y el aumento de la deuda en moneda local por un monto equivalente en dólares de 10.352 millones.

A pesar de los pagos efectuados al FMI la deuda ha seguido creciendo, y si bien el Ministerio de Economía muestra una deuda por 406.603 millones de dólares, a tal suma se le deben agregar los valores negociables vinculados al PBI que suman 12.357 millones de dólares, lo que significa que la deuda real es de 418.960 millones.  Al respecto debemos aclarar que la cifra que da el Ministerio de Economía de 406.603 es lo que figura en el Boletín mensual donde nunca se incluyen los valores vinculados al PBI, que solo figuran en los boletines trimestrales, ignorando cuál es la razón metodológica, para excluirlos de los informes mensuales que da a conocer el Ministerio.

Para ver cómo sigue la historia y como nos seguimos endeudando hay que recurrir al Presupuesto del año 2024. Mirando el texto de la ley y las planillas anexas donde se hace constar la nueva emisión de deuda, observamos que en ese año hay que pagar en concepto de intereses 14.400 millones de dólares, y vencen obligaciones por 101.000 millones de dólares, que no se van a poder pagar. A fin de cumplir con esos vencimientos el Poder Ejecutivo con autorización del Congreso ha dispuesto emitir nueva deuda para refinanciar lo que debe pagarse, más 32.000 millones de dólares con los que se espera cubrir parte del déficit. Las cuentas muestran que terminaremos el año 2024 con un crecimiento sostenido de la deuda que parece no preocupar a nadie ya que las autoridades económicas parecieran considerar que esto es parte de un mecanismo del que no se puede salir, continuando con el sistema que viene funcionando desde hace décadas, sin que ningún gobierno se haya decidido a enfrentarlo con decisión..

Como siempre se tiran cifras al voleo, y se echan las culpas unos y otros entre el oficialismo y la oposición, en necesario recordar algunas cifras, para mostrar como ha seguido el proceso y su continuidad por parte de los gobiernos constitucionales de los últimos ocho años, ya que irnos más atrás, mostrará que en este aspecto de la economía como en tantos otros no hemos aprendido nada, y como se recuerda siempre “si hacemos las mismas cosas obtendremos los mismos resultados “(Einstein dixit)

Cuando Mauricio Macri asumió la presidencia de la Nación en diciembre del 2015, la deuda pública del país era de 240.665 millones de dólares. A través de su política de gobernar con deuda, después de arreglar con los fondos buitres a través de efectuar pagos que correspondía hacer y otros que no estaban justificados, comenzó un nuevo proceso de endeudamiento, que tuvo como curiosidad la emisión de un bono a 100 años por 2.750 millones a una altísima tasa de interés (7.125%), además de otras emisiones que se colocaron en bancos y fondos de inversión. Todo ese proceso culminó con el Stand By suscripto con el FMI en junio del año 2018, por 50.000 millones dólares, ampliado a 57.100 millones en octubre de ese año, con plazos de imposible cumplimiento dado el estado de las cuentas públicas.

Se recurrió al FMI como una especie de salvataje, ya que el sistema financiero  cortó los créditos al ver la imposibilidad que se pudiera pagar la deuda Tal imposibilidad había sido explicitada por el propio gobierno en el “Inclosure” del bono centenario donde además se mostraba la situación conflictiva que se estaba viviendo y los problemas sociales que iban a generarse. Resultado final, de la deuda de 240.665 millones de dólares dejada por Cristina Kirchner, en diciembre del 2015 pasamos a la que dejó Macri en diciembre del 2019 de 323.065 millones siendo sustancial el aumento de la deuda en moneda extranjera. Después de las renegociaciones hechas con los acreedores privados en el año 2020, y el acuerdo con el FMI de marzo del 2022, la deuda siguió aumentando y hoy es de 418.960 millones de dólares.

Las únicas alternativas posibles que ven los economistas, es seguir pagando y refinanciando, lo que supone distraer recursos que resultan fundamentales para el desarrollo y prioridades que tienen que ver con cubrir las necesidades básicas de una enorme masa de población que no solo está sumergida en la pobreza, sino que ha llegado a extremos de una marginalidad preocupante, con todas las consecuencias que ello supone.

Después de 40 años de democracia, no hay forma de disimular que la deuda no solo sigue siendo el gran problema de la economía, sino un condicionante fundamental para llevar adelante cualquier proyecto de país. En estos momentos además de las exigencias y condicionamientos del FMI, están los fondos de inversión, que administran bienes no solo de bonistas extranjeros sino de inversores locales, que no están identificados, suponiendo que existe un variado listado de personajes que habría que identificar para ver si compraron esos títulos con fondos debidamente declarados, o son producto de la evasión o de la comisión de otros actos ilícitos. No está de más recordar al respecto que el Fiscal Federico Delgado, a través de una investigación que efectuara hace unos años, pudo determinar que tenían bonos de la deuda funcionarios del gobierno de Macri como Luis Caputo, Santiago Bausili y Mario Quintana entre otros.

Como existe una total falta de transparencia en las operaciones que hacen los que participan en el negocio financiero, y la justicia no se decide a investigar, demorando peticiones, dejando de lado pruebas, y ocupándose de cuestiones menos relevantes, no hay forma de poder establecer si los que tienen importantes tenencias de activos externos han cumplido con sus obligaciones fiscales, y de donde provienen las sumas empleadas para tales adquisiciones.

Si no existe un cambio de paradigma de cómo resolver los problemas del endeudamiento, la declinación de la Argentina seguirá siendo inexorable, y ni el aumento de los bienes exportables, ni la explotación de recursos naturales, ayudarán en nada al cambio, ya que la mayor parte de las utilidades habrá que utilizarla para seguir pagando una deuda que desde 1976 no para de crecer.